Mano escribiendo en una tablilla de arcilla blanda

Los inicios de la escritura musical

¿Dónde empezó la escritura musical? ¿Porqué empezaron a escribir música? ¿Cuál era la necesidad de hacerlo? ¿Cuándo empezamos a escribir la música? ¿Cómo se escribía esta música? ¿Qué soporte usaban para escribir?

La escritura musical más antigua que conocemos surgió en la antigua Mesopotamia, la tierra entre los ríos Tigris y Éufrates. Esta tierra es la que ahora forma parte de Irak y de Siria.

Mesopotamia fue el hogar de numerosos pueblos en la antigüedad. Las más importantes civilizaciones se desarrollaron en esta región, así como en las regiones vecinas, durante un lapso de tiempo de más de 2 000 años.

Como por ejemplo, Babilonia, Sumeria, Asiria y Akkad, fueron las civilizaciones más importantes, situadas entre los ríos Tigris y Éufrates. Así como las civilizaciones Fenicia, Anatoria e Imperio Hitita situados al oriente de Mesopotamia.

Mapa de Mesopotamia en el 2.600 a.C.

El inicio de las primeras civilizaciones

En el cuarto milenio a.C., los sumerios desarrollaron los inicios de nuestra civilización, comprendiendo estos 3 conceptos principales:

  • Las primeras ciudades auténticas
  • La primera civilización
  • Las primeras formas conocidas de escritura

Fueron ellos los que iniciaron la escritura de la música. Empujados por la necesidad de hacer perdurar sus conocimientos, tanto de la música como de cualquier otra área de su vida.

La escritura musical la llevaban a cabo utilizando impresiones sobre tablillas planas de arcilla. Este sistema de escritura en tablillas fue adoptado por las civilizaciones posteriores, incluidos los acadios y los babilonios.

Aunque el trabajo para entenderlas fue difícil, muchas de ellas han sido descifradas y algunas de ellas mencionan la música.

Tablilla del IV milenio a.C. con notaciones musicales

Los primeros instrumentos «civilizados»

Todos los restos arqueológicos e imágenes encontradas de ésta época, todavía son cruciales para comprender la música que escuchaban y tocaban en esos tiempos.

Las pinturas nos muestran cómo se sostenían los instrumentos al tocarlos y en qué circunstancias se utilizaba la música. Mientras que los instrumentos que han sobrevivido revelan muchos detalles sobre su construcción.

Por ejemplo, los arqueólogos que exploraron las tumbas reales de Ur, una ciudad sumeria junto al Éufrates, de dónde surgió el primer compositor de la historia, encontraron varias liras y arpas. Sin embargo, otros instrumentos usados en esta época, aunque en menor medida, fueron laúdes, caramillos, tambores, címbalos, badajos, cascabeles y campanas.

Gracias a las pinturas encontradas aproximadamente del 2 500 a.C., sabemos que estos dos instrumentos eran de cuerda punteada, esto quiere decir que se tocaba con los dedos, tal y como actualmente se toca el arpa que conocemos.

La LIRA

La lira se componía de unas cuerdas paralelas a una tabla resonante, que generaba los armónicos. Gracias a esta tabla, al tocar las cuerdas sonaba la melodía producida por el instrumentista. Estas cuerdas estaban unidas al instrumento mediante un listón de ajuste apoyado en dos brazos.

Imágenes de Liras que han perdurado hasta nuestros días

En la siguiente ilustración verás un panel con incrustaciones dónde se muestra a un músico tocando una lira toro. Sabemos que se trata de un banquete de la victoria.

El intérprete sostiene la lira, que se apoya aparentemente en una correa, de forma perpendicular a él. El instrumentista la toca con las dos manos.

Tanto la imagen como el instrumento revelan que la lira tenía un número variable de cuerdas tensadas, desde el puente que hay en la caja de resonancia hasta el listón de ajuste, donde estaban atadas a unas clavijas que podían girarse para modificar la tensión y, con ello, la afinación de cada cuerda. Esto nos recuerda a un instrumento muy actual que muchos de nosotros conocemos bien y también usamos, la guitarra. En la que sus cuerdas están tensadas desde el puente que hay debajo o al lado (depende del punto de vista desde el que se mire la guitarra) de la boca de la caja de resonancia hasta el final del mástil. Es aquí dónde tenemos las clavijas, con las que, al tensar las cuerdas, afinamos la guitarra.

Intérprete tocando una lira toro en un banquete de la victoria

El ARPA

En el arpa las cuerdas estaban perpendiculares a la tabla resonante, que generaba los armónicos. De la misma forma que con la Lira, gracias a esta tabla resonante, cuando el instrumentista tocaba las cuerdas el sonido se ampliaba y se oía la melodía.

Las cuerdas estaban sostenidas en un mástil. Éste estaba unido, directamente, a la caja de resonancia.

Figuras tocando el arpa

¿Cuándo se usaba la música en las primeras civilizaciones?

Las combinaciones de documentos escritos e imágenes que nos muestran cómo se tocaban los instrumentos en aquella época, nos permite comprender mejor cuándo las culturas mesopotámicas daban protagonismo a la música. Sus repertorios eran tocados para los siguientes momentos de sus vidas:

  • Canciones de boda
  • Lamentos funerarios
  • Música militar
  • Canciones de trabajo
  • Canciones infantiles
  • Música de danza
  • De taberna
  • De fiesta y entretenimiento
  • Para dirigirse a los dioses
  • Acompañar ceremonias y procesiones
  • Poemas épicos cantados con acompañamiento musical

Excepto esta última forma de aplicar la música, todas las demás las continuamos usando hoy en día.

En esta época, los mejores testimonios para la música son de la mano de la élite social, de los principales gobernantes y de los sacerdotes. Estos tenían los recursos para inducir a los fabricantes de instrumentos y a los músicos para que ejecutasen música. Pagaban a los artistas para que la representaran y a los copistas para que escribiesen sobre ello.

De esta forma, la escritura musical apareció en nuestra vida para quedarse y darnos lo que más ayuda a nuestra alma.

2 comentarios en “Los inicios de la escritura musical”

  1. Precioso tu artículo sobre los inicios de los instrumetos musicales a traves de la historia. Medios todos que seguimos utilizando en el transcurrir de los tiempos para manifestar, inventar y compartir los sonidos que dan sentido a lo que sentimos.

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